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Migas manchegas

No hay nada más manchego que las migas manchegas. Sí, así es, si no eres castellano manchego lo primero que tienes que hacer al sentarte en la mesa de un restaurante es pedir este plato estrella. Pero antes de probarlas, quizá te interese saber el origen y de dónde viene esta receta tan tradicional con la que se nos hace la boca agua de tan solo pensarlo.

No tiene un origen totalmente cierto y originario pero sí que posee muchas historias que contar para saber su historia. Generalmente, las migas manchegas se conocen como un plato muy humilde ya que solo se requiere de su ingrediente principal: pan duro. Así, como veréis, no se trata de un ingrediente para nada caro, sino al contrario, un ingrediente muy consumido por la clase pobre y obrera de épocas anteriores.

Su origen se achaca a los pastores de ovejas, quienes iban por el campo pastoreando su rebaño y que tras terminar cada jornada, aprovechan el pan de días anteriores para preparar esta sencilla receta, aunque ahora haya adoptado diferentes variantes y sabores.

Sin embargo, también se ha puesto el foco de su origen en la invasión arábica a la península. Muchos hablan de ser este el verdadero origen pues introdujeron en España una receta llamada Tharid, una preparación con migas de pan, a la que se le añade verduras u otro condimento como trozos de carne.

Sea cual fuere el verdadero origen de esta peculiar receta, nosotros lo que sabemos es que es un plato muy socorrido y muy degustado tanto por los manchegos como por los turistas que quieren degustar algo nuevo y distinto a su gastronomía local. En nuestra cervecería El Trébol también podemos ofrecerte una receta espectacular de migas manchegas con membrillo, manzana verde y torreznos de Soria, una delicatesen muy servida en nuestras mesas.

¿Cuál es su receta? Lo bueno de estos platos pobres y humildes es que tienen una preparación muy sencilla. Nada más empezar, lo primero que tienes que escoger es el pan. Como bien sabemos, tiene que ser un pan duro de más o menos 2 a 3 días, lo cortamos en migas y trozos pequeños y los remojamos con la mano con agua y sal y los envolvemos en un paño húmedo. Todo este procedimiento tiene que haberse realizado la noche anterior.

Después, echaremos el sofrito que deseemos ya sea tocino, carne, pimiento… Lo sofreímos y una vez dorado, lo separamos en un plato para que escurra el aceite. Por otro lado, el aceite que haya soltado el sofrito lo separamos en una taza para después incorporarlo a la mezcla completa con las migas para que de sabor.

Como veréis, una receta con mucho sabor y fácil de preparar. Y si no te apetece prepararlo, ¿por qué no vienes a El Trébol y te lo servimos nosotros?